22 de agosto de 2011

La danza de la vida


La diversidad es vida, y lo vemos en la naturaleza, ahí convergen singularidades en una danza armónica. Sin embargo, nosotros, el hombre moderno tiene dificultad para  seguir el ritmo, interrumpimos el baile queriendo imponer nuestras particularidades (egos) sobre otros en lugar de permitirles encontrarse danzar y continuar.

He tratado de seguir la danza de la vida, bailar a su ritmo y disfrutar cada movimiento... por momentos pierdo el paso y, en ese desconcertante instante, tropiezo, me pierdo, comienzo a seguir el ritmo de otros egos sintiéndome falsamente identificado con ellos, aun cuando en sus rostros veo confusión y oscuridad.

Me alivia, ser consciente de esto, de haber experimentado ambos estados, el estar acompasado con la vida y la experiencia, de haber sentido la serenidad del alma y la mente, entendiendo así que, el desconcierto,  es solo un tropiezo necesario para ajustar el paso, un poco de acción inesperada para seguir alerta, para mantenerme despierto a la experiencia.

Las parejas con quienes nos toca bailar, a veces en forma de personas otras como experiencias,
 son justo las que necesitamos para perfeccionarnos en la técnica.

Últimamente he estado atravesando por experiencias que reviven viejos temores, salen fantasmas escondidos -Ego- y ponen a prueba mi capacidad de manejar de una manera diferente las cosas, esto luego de un periodo en el cual danzaba sin mayor dificultad por la vida. Cuando aparecen los dramas, la sensación de familiaridad con algunos de ellos me brinda un camino "fácil", sacrificando la opción de madurar y convertirme en un ser más congruente.

Nadie ni nada coincide en nuestra vida por casualidad, llega -lo atraemos- a nosotros pues es la tarea que nos toca superar en ese instante, y con la paciente invitación a demostrar la madurez del alma.

Por ahora solo pido sabiduría, voluntad, claridad, serenidad y amor para retomar mi danza a paso ligero y fluido, contando que quienes coinciden en tiempo y espacio conmigo durante este periodo consigan danzar con la vida y no con el ego.

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